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  Mientras buscamos palabras para las graves amenazas de nuestros días —los muchos vecinos que temen abandonar sus hogares o que han perdido a seres queridos, sus ingresos y el acceso a necesidades básicas como comida, refugio y ropa—, a pesar de las crecientes amenazas globales de guerras y catástrofes, en HOPE Closet queremos compartir las buenas noticias de la paz y la esperanza definitiva que solo se pueden encontrar en Jesús. Las verdaderas historias de la Biblia tienen mucho que decir sobre las luchas actuales que muchos de nosotros enfrentamos. Nos gustaría compartir algunas verdades asombrosas y razones para la esperanza en uno de los libros más pequeños del Antiguo Testamento, escrito hace unos 2500 años, ¡500 años antes del nacimiento de Jesús! Está lleno de predicciones de esperanza que no solo se cumplieron cientos de años después de su escritura, sino que también esperamos que se cumplan, ¡y por eso queremos compartir esta esperanza con ustedes! El libro de Zacarías nos muestra que Dios es confiable, compasivo y justo, Y que Él ya ha provisto una manera que nos justifique ante Él cuando regrese un día para traer paz a Su pueblo en la tierra.

 

Zacarías cuenta la historia de cómo Dios trajo a su pueblo, los israelitas, de regreso a su tierra tras un exilio (castigo) de 70 años en Babilonia. Sin embargo, a los israelitas no les iba bien en su tierra natal. Sus cosechas no crecían y muchos desastres los habían alcanzado. Así que le pidieron a Dios que si ayunaban en ciertos meses, escuchara sus oraciones y los bendeciera. Dios les respondió conmoviendo sus corazones,

 

“‘Administren verdadera justicia; muestren misericordia y compasión unos a otros. 10No opriman a la viuda ni al huérfano, al extranjero ni al pobre. No tramen el mal unos contra otros.’”

 

Solo en esta respuesta, vemos que Dios se preocupa por su pueblo y quiere que sean confiables, compasivos y justos con TODOS. Ese es el corazón de Dios. ¿No les parece relevante para nuestras luchas hoy en día?

 

Zacarías pronunció varias profecías para animar al pueblo a volver al Señor, pues Dios prometió que entonces Él volvería a ellos. «Vuelvan al Señor, y yo me volveré a ustedes» (Zacarías 1:3). La primera fue una profecía de protección para Israel de un gran dictador que, dentro de 200 años, montaría a un caballo blanco, actuaría injustamente, sería muy desobediente y vendría a oprimir a muchos: Alejandro Magno. La segunda fue una predicción de Jesús, el Hijo de Dios, a quien envió desde el trono celestial para ser un gobernante humilde, montado en un pollino, hijo de asna, y traer salvación y victoria a su pueblo. Un rey gobernaría egoístamente y sin moral, buscando sólo su propio poder, mientras que el otro gobernaría como un rey siervo, que vendría a salvar a su pueblo sacrificando su vida por ellos.

 

Afortunadamente para todos nosotros, hay una profecía asombrosa que aún no se ha cumplido. Desde la época de Zacarías, muchos han gobernado con mano de hierro, como Alejandro Magno (¿se te ocurre alguien así hoy en día?). Sin embargo, Zacarías predice la segunda venida de Jesús. Esta vez, vendrá con poder para reinar como rey y traer paz a toda la tierra. Zacarías 9:11-17 nos dice que el regreso de Cristo traerá salvación a su pueblo y juicio a sus enemigos. Todas estas profecías nos hacen preguntarnos: "¿De qué lado estás?". ¿Estás del lado que defiende la justicia, es confiable y compasivo, o del que será juzgado por buscar su propio camino y confiar en sí mismo? En realidad, todos nacemos del lado que merece juicio. La Biblia nos dice en Romanos 3:23 que "todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios".

 

No podemos reunir suficiente bondad en nosotros para arreglar el pecado y el problema del corazón que nos separa de Dios. Juan 3:16 dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Romanos 10:9 dice: “Si confiesas con tu boca y crees en tu corazón que Jesús es el Señor, y que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo”. ¡Increíble! Nuestra esperanza no se basa en nuestro valor, sino en la obra terminada de Jesús hace 2000 años. Él regresará. Quienes confían en este Rey tendrán esta esperanza: “El que oye mi palabra [de Jesús], y cree al que me envió [Dios], tiene vida eterna; y no será condenado, sino que ha pasado de muerte a vida(Juan 5:24).